INTERNACIONALES Los pobladores piden una “verdadera nacionalizacion” de los hidrocarburos
La violencia estalló en una empresa petrolera boliviana
Los incidentes se produjeron ayer a la madrugada cuando los habitantes de Camiri, un pueblo del sur de Bolivia, fueron desalojados por la fuerza de una planta petrolera que estaba tomada desde el viernes. Hubo varios heridos de bala
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Un enfrentamiento entre la Policía y los pobladores de Camiri, una localidad del sur boliviano, tuvo como saldo varios heridos de bala. Todo ocurrió cuando se produjo el desalojo violento de la planta de Transredes, una petrolera en la que los habitantes del lugar reclamaban por una “verdadera nacionalización de los hidrocarburos”.
Ayer, cuando el humo de los enfrentamientos ocurridos a fin de mes había bajado, los pobladores de la ciudad, que cuenta con unos 30 mil habitantes, prometían volver a la carga para recuperar las instalaciones.
“No sólo vamos a retomar Transredes. Vamos a ocupar también todos los campos marginales y no vamos a permitir que el gas siga en manos de las transnacionales”, declaró el presidente del comité cívico del lugar, Mirko Orgaz.
El dirigente advirtió también que “un solo cartucho de gas lacrimógeno que dispare el ejército desviado, puede provocar una tragedia” por la proximidad del lugar de enfrentamiento a los tanques de almacenamiento de gas y petróleo.
“Aquí hay varios heridos de bala”, declaró una mujer no identificada que dijo que los disparos se produjeron después de que la multitud derribó la valla perimetral de la planta “usando sólo la fuerza”. El informe dado por el hospital Camiri reportó que fueron atendidos seis heridos, dos de ellos de bala.
Habitantes de algunos pueblos vecinos declararon ya su solidaridad con la gente de Camiri y se estarían movilizando para apoyarla. En tanto, el gobierno negó que use munición de guerra en el lugar.
“La orden terminante que tienen el ejército y la Policía es de utilizar únicamente agentes químicos y balines de goma”, declaró el ministro de gobierno, Alfredo Rada, al justificar la decisión de recuperar por la fuerza la planta que había sido ocupada el viernes por los pobladores de Camiri.
“La ocupación de la planta ponía en riesgo el abastecimiento de combustibles al resto del país y la seguridad de los equipos que son patrimonio del pueblo boliviano”, dijo Rada tras una evaluación de los sucesos en esa ciudad 1.250 kilómetros al sur de La Paz.
Su colega de Hidrocarburos, Carlos Villegas, dijo por su parte que la paralización de la planta provoca una pérdida de 35.000 dólares por hora al Estado, y reiteró que el gobierno cumplirá con la “refundación” de la petrolera estatal.
Villegas agregó que el gobierno está empeñado en recuperar las refinerías que administra Petrobras en Bolivia pero que no recurrirá a la expropiación, tal como exigen los pobladores de Camiri.
Los dos funcionarios de Evo Morales reiteraron un llamado a dialogar a los dirigentes cívicos de Camiri, después de calificar de “extremista, irresponsable y desmedida” la decisión de tomar la planta.
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